Con música de violines de fondo y el sol ejerciendo de anfitrión, Salinas de Añana el 25 de Mayo se vestía de gala para celebrar una fecha muy especial: el comienzo de la recogida del preciado diamante alavés, las joyas saladas del milenario valle. Ya fuese como sal normal, en chuzo o en escamas, este condimento fue el indiscutible protagonista de una jornada en la que brilló junto al cocinero Pedro Subijana, el invitado de honor encargado de llenar el primer cesto e inaugurar así los próximos cuatro meses de recolección en las 150 eras recuperadas en los últimos años.
«Llevábamos todo el invierno deseando que saliera el sol y que éste nos permitiera hacer sal, y eso se ha logrado por fin esta semana, en la que los primeros cristales están ya a la vista», clamó entusiasmado Mikel Landa, director de la fundación Valle Salado de Añana. Sus palabras sirvieron de acicate a Edorta, el salinero que empezó a agrupar la sal de la era que patrocina Pedro Subijana, y cuya producción va directa a su restaurante en San Sebastián, el Akelarre. Y así, con movimientos precisos transmitidos de generación en generación, hizo un pequeño montón para que Subijana llenase la cesta.
Fuente: Valle salado de Añana









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